Matrimonio sin sexo: cómo sobrevivir sin perderte

Lo más difícil de un matrimonio sin sexo no es la frecuencia. Es la lenta erosión de la forma en que te ves a ti, a tu pareja y a la relación. Así es como la gente lo atraviesa sin desaparecer.

Preguntas frecuentes

¿Qué se considera un matrimonio sin sexo?

Los investigadores suelen definir sin sexo como menos de diez encuentros sexuales al año, aunque algunos usan menos de una vez al mes. No hay un umbral oficial: la pregunta significativa es si la frecuencia causa malestar a una o a ambas partes.

¿Qué tan común es un matrimonio sin sexo?

Las estimaciones de la General Social Survey y la National Health and Social Life Survey sugieren que entre el 15–20% de las parejas casadas reportan poco o nada de sexo en un año. Es significativamente más común de lo que la gente cree porque casi nadie lo habla abiertamente.

¿Puede sobrevivir a largo plazo un matrimonio sin sexo?

Sí: muchos lo hacen, con grados variables de satisfacción. Los matrimonios que sobreviven sin una amargura silenciosa suelen ser aquellos en los que la pareja ha hablado explícitamente y acordado el arreglo actual, en lugar de dejar que se convierta en un pacto tácito de resentimiento.

¿Un matrimonio sin sexo es motivo de divorcio?

Legalmente, varía según la jurisdicción. En la práctica, las necesidades sexuales persistentemente insatisfechas son uno de los factores más citados en los divorcios. La pregunta que vale la pena hacer primero es si realmente han intentado cambiar la dinámica, no solo insistido más en el mismo enfoque.

¿Un matrimonio sin sexo significa que mi pareja no me ama?

Casi nunca. La retirada sexual en matrimonios largos suele estar mucho más impulsada por estrés, depresión, resentimiento, dolor o un bucle de persecución-retirada que por ausencia de amor. La forma más rápida de saberlo es una conversación tranquila, no un ultimátum.